Inmigración otra vez

                El 10 de mayo, presidente Barack Obama dijo a las medias en El Paso, Tejas que iba a presionar el Congreso para hacer una reforma del sistema de inmigración.  Quiere una reforma comprensiva, para resolver los problemas múltiples que pueden ver en nuestro “país de inmigrantes.”  Bueno, estadounidenses son de dos mentes sobre la inmigración.  A un lado, hay los que toman orgullo de vivir en el “país de inmigrantes”, el “melting pot”—y creen que la inmigración es una parte fundamental de nuestra cultura e identidad nacional.  Pero hay otros que creen la ola de inmigración hispana amenaza la cultura “americana”, o es decir, la cultura de los WASP (Blancos anglosajones y protestantes) —personas que se enojan cuando una compañía o agencia del gobierno ofrece servicios en español, o que creen que los inmigrantes van a “tomar nuestros trabajos”.  Y a veces, hay personas que están a los dos lados.

                He escrito sobre la inmigración antes, sobre las leyes tontas de Arizona y de un desarrollo muy positivo en México para su propio problema de inmigración.  Entonces si has leído esos ensayos y lo que digo ahora es algo familiar, lo siento.  No quiero ocultar que favorezco una sistema de inmigración que no considera los inmigrantes sin documentación sobre criminales, que ofrece más oportunidades a los que quieren llegar a los Estados Unidos para mejorar su situación económica, y que puede enfocar nuestros recursos en las personas que son realmente amenazas a la seguridad y no a personas que quieren  ganar de trabajo honesto.

                Algunas que comentan sobre el discurso de Obama dicen que con una mayoría en el Senado, tiene buena oportunidad para cambiar la situación.  Yo no sé.  Realmente, aunque el partido Demócrata favorece los inmigrantes más que los Republicanos, el debate es más complicado.  Todos reconocen que necesitamos reforma, pero las maneras de hacer esta reforma tienen tantos variaciones como miembros del Cámara de Representantes y el Senado en combinación.  En los dos partidos hay divisiones entre los que vean la inmigración como amenaza a la seguridad y la economía, y los que la vean como algo beneficial.  Las razones que citan son diferentes, pero hay esos puntos de vista.

                Básicamente, los intereses en el debate son de varias partes.  Empleadores, incluso las compañías grandes que dan la mayoría a los fondos para las campañas electorales, son de dos mentes.  Quieren más inmigración por los beneficios de empleados que trabajen por menos, pero un camino a la ciudadanía no está en sus intereses.  La comunidad hispana y otras comunidades de inmigrantes recientes quieren más oportunidades para otros de su país de llegar a los EEUU.  Es importante decir que no todas las comunidades inmigrantes quieren eso – los que ya han integrado en la sociedad estadounidense, como italianos, irlandeses, etc. son más divididos, como también son los “inmigrantes modelos” del este y sur de Asia.  A otro lado hay la población “nativa”, o sea los que no se consideran inmigrantes.  Soy parte de esta comunidad, y lo que veo es una mezcla de los que creen en el “país de inmigrantes” y los que creen que somos los “americanos reales”, y algo entre sí. 

                Cuando empecé este ensayo, dijo que una persona puede tener ideas pro y contra inmigración en mismo mente, al mismo vez.  Por ilustración, tengo un amigo que no voy a nombrar.  Cuando hablo con ese amigo sobre la inmigración, él tiene dos ideas.  No tiene nada en contra de inmigrantes “legales”, o así dice, pero él considera los inmigrantes sin documentos como criminales que han roto la ley y deben ser castigados.  También no es tan compasivo con los inmigrantes que tienen niveles bajos de inglés, creando que ellos al cruzar la frontera deben estudiar la lengua de este país.  He tenido muchas discusiones con mi amigo.  Hablo de la dificultad de estudiar otra lengua, y de los problemas que crean ese fenómeno de inmigración sin documentos.  La realidad es que las maneras de entrar el país legalmente no puede servir la demanda para inmigración.  En esta situación, vamos a tener personas que llegan de maneras ilegales.  No son personas malas, sino personas que no pueden ver ninguna alternativa, y entonces tenemos una población que vive fuera de la ley y fuera de lo que puede ver el gobierno, donde pueden sufrir de paga muy baja de empleadores que no escuchan sus quejas, la tentación de crimen organizado, o aún situaciones como esclavitud.  Y no es solamente problema de hispanos sino africanos, chinos, y muchos más.

                Totalmente no apoyo un sistema completamente abierta.  Yo sé que hay que controlar la inmigración un poco, y tener los sistemas para identificar amenazas a la seguridad y prevenir olas de inmigración que impactara la economía o la capacidad del país.  Pero tener una población invisible también no es algo que beneficia al país.  No podemos parar la ola de inmigración indocumentada que estamos viendo en este país sin cerrar las fronteras y aislar nuestro país del mundo entero, algo que no va a pasar, no puede pasar en el mundo moderno.  Tenemos que enfrentar al problema de manera racional que toma en cuenta todos los beneficios y malos, y considerar lo que podemos cambiar y lo que no podemos cambiar.  Solo de esta manera podemos tener una reforma exitosa.